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Alta traición

Lloró con un grito que aún resuena en la historia: «¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién te diera a ti por muerto, mi hijo Absalón, hijo mío, hijo mío!».
30 de agosto de 2026 por
Balta Anay

Viva Jesús en nuestros corazones. ¡Por siempre!

Sentencia de muerte: el precio de amar
El Príncipe no dudó. Despojándose de sus vestiduras de gloria, descendió al abismo. Caminó entre ciénagas desoladas, atravesó ríos de inmundicia y cruzó espinos que rasgaron su piel. No le importó manchar su honor ni sufrir el cansancio extremo; su único propósito era rescatar a la criatura que se había perdido.